Esta
devoção a Nossa Senhora encontra-se envolta numa bonita lenda: Alexandre Mutii, um camponês devoto de Pollutri, no
dia 11 de junho de 1526, caminhava rezando o rosário em direção a seu campo. Ia
constatar os danos causados por um violento granizo que pouco antes assolara a
região. Quando ouviu o repicar dos sinos que anunciavam o início da missa na
aldeia, ajoelhou-se.
Naquele
momento, perto de uma plantação de carvalhos, apareceu-lhe a Virgem que lhe
disse que a tempestade do dia anterior ocorrera em conseqüência do desagrado de
Deus "pelos pecados dos moradores da cidade" e admoestou-o a
induzir-lhes a respeitar o preceito das festas "para evitar o castigo do
granizo" da tempestade e dos ventos que causam destruição. Naquele lugar
construiu-se uma pequena capela rural que foi ampliada até chegar à forma
atual, que é resultado da restauração feita em 1824. Todo dia 11 de junho vêm a
igreja numerosos peregrinos vindos de Abruzos, Molise e Pulla. Alguns
peregrinos deixam ainda hoje no santuário objetos votivos e outros ainda
praticam a "incubatio", palavra que designa o ato de dormirem no
Santuário para receber, em sonho, alguma revelação divina.
TEXTO EM ESPANHOL
La
iconografía que se refiere a la Virgen de los Milagros de Casalbordino tiene un
doble sentido: en algunas representaciones la Virgen está levantada mientras
amonesta al viejo Alejandro Mutii de Pollutri. En otras la Virgen Roseada de
Luz está sentada sobre un encina. En ambos los géneros el escenario está
relleno de un denso plantío de encinas. Esta diferencia tiene mucha importancia
pues la búsqueda de eventuales sobrevivencias o el análisis sincrética de la
devoción actual podrían llevar a diferentes conclusiones si se quiere favorecer
la primera o la segunda representación. Principalmente la Virgen de
Casalbordino es una Virgen agraria porque existe una leyenda que une su
aparición al granizo - un fenómeno atmosférico de primavera que es muy
sobresaliente en el mundo campesino - y también porque la devoción de la Virgen
es practicada sobre todo por las clases rurales que unen a la fiesta un
complejo ceremonial hecho de símbolos que se refieren a los principios
vegetativos. Además si se pudiese acertar que el modelo de la imagen se refiere
a la epifanía arbórea, entonces también la Virgen de los Milagros tendría que
ser considerada como la renovación cristiana de expresiones primitivas (en este
sentido se puede entender el elemento doctrinal por medio del rosario recitado
por un devoto vidente), que primero se podían referir a los rituales agrarios y
después fueron referidos al culto arbóreo de Diana que fue tan duradero hasta
la fin del Quinientos y por eso el Santo Oficio tuvo que hacer algo de muy
represivo. Siguiendo esta interpretación la historia de la Virgen de los
Milagros es simple y misteriosa al mismo tiempo. La leyenda cuenta que
Alejandro Mutii un devoto campesino de Pollutri el día 11 de junio de 1526 iba,
recitando el Rosario - una práctica de devoción divulgada por el orden de los
predicadores Domínicos - hacia su campo para constatar los daños hechos por el
violento granizo que poco antes había golpeado los alrededores. Después haber
oído el sonido de la campana, que avisaba del comienzo de la misa en el país,
se arrodilló.
En aquel
momento, cerca de un plantío de encina apareció la Virgen que le dijo que la
tempestad del día anterior había sido la consecuencia del desdén de Dios
"por los pecados de los habitantes del país" y le amonestó para
inducirlos al respeto del día de fiesta "para evitar el castigo del
granizo" de la tempestad y de los vientos que causan ruina. En aquel lugar
nació una pequeña capilla rural que después fue ampliada hasta alcanzar la
forma actual que es el resultado de la restauración ocurrida en el 1824. El día
11 de junio a la Iglesia llegan numerosos peregrinos provenientes desde
Abruzos, Molise y Pulla. Hoy ya no se practican, o por lo menos no con la misma
intensidad, las devociones populares que impresionaron la imaginación de
Gabriele D'Annunzio que las consideró barbáricas. Pero mientras algunos
peregrinos, sobre todo para agradecer por un beneficio recibido, quitan en el Santuario
propios objetos votivos, otros pasan la noche en las capillas laterales
haciendo una vela que parece más una incubatio (dormir en el Santuario para
recibir, en sueño, revelación divina).